Disertación: ¿a mayor conocimiento, mayor verdad?. Sandra Giner

Comentario de la profesora: Original disertación…que para ser la primera que has hecho, está bien. Tiene sus errores argumentativos y de redacción, pero tiene el gran mérito de que HAS PENSADO y elegido un tema interesante.


INTRODUCCIÓN

Por medio de esta disertación, vamos a tratar de analizar la posible dependencia que pudiera haber entre estas dos variables principales. Es decir, si existe o no dependencia del conocimiento y la verdad.

Cuando Jesucristo le habla a Poncio Pilato de la “verdad”, este le contesta; ¿que es la verdad? . La cuestión es si pudiera haber una relación entre ambas variables de forma que a mayor “conocimiento” mayor aproximación a la “verdad”.

TESIS

Jesucristo era perfecto Dios y perfecto hombre. Cuando los bizantinos construyeron en la ciudad de Constantinopla el que fue considerado mayor templo de la cristiandad durante muchos siglos, le ponen el nombre de Hagia Sophia, que significa “divina sabiduría”. Por lo tanto lo que están es ofreciendo este  increíble templo al mismísimo Dios. 

¿ Podríamos a continuación considerar que si Dios es sabiduría, Jesucristo su único hijo perfecto Dios y perfecto hombre es también el conocimiento pleno, por tanto la sabiduría?

ARGUMENTACIÓN

Poncio Pilato exclama; ¿que es la verdad? como respuesta a la afirmación de Jesús de que él es «testimonio de la verdad» (Juan 18, 37). En cierta forma, lo que está haciendo Poncio Pilato es, no solo cuestionar la afirmación de Jesús, sino también dar a entender que la verdad es algo relativo. 

Si analizamos al personaje, Poncio Pilato, encontramos a una persona culta y preparada, es decir, era ni más ni menos que el representante del Cesar en ese territorio. El Cesar era el emperador de todo el imperio romano, el cual a su vez era el Imperio más poderoso y más desarrollado del mundo conocido.

Poncio Pilato podríamos considerar hoy en dia que era muchas cosas malas, un cobarde que no se atrevió a defender contra los judíos la inocencia de Jesús, un hombre que no quería comprometerse en exceso, o incluso un soberbio que no supo ver quién tenía delante. Sin embargo, lo que no podemos en ningún caso considerar es que fuera un ignorante, una persona poco ilustrada, una persona poco preparada o alguien que estuviera en ese puesto por casualidad. Los gobernadores de las distintas regiones del Imperio romano eran gente muy preparada para su puesto, muy ilustrada. 

Este diálogo entre ambos personajes que hemos escogido para hacer esta disertación entre conocimiento y verdad, podría ser el diálogo común que hoy en día encontramos en nuestra sociedad. Solo con ver la televisión y escuchar lo que los políticos se dicen los unos a los otros, se demuestra que la “verdad” sigue siendo un concepto relativo. ¿Podríamos por tanto considerar que casi no  han cambiado las cosas en los últimos dos mil años?. Desgraciadamente eso es lo que parece, es decir, que cada uno interpreta la “verdad” desde su punto de vista, el cual a su vez está basado en su propio conocimiento. En cierta forma nuestras propias experiencias, cada uno las suyas, van formando nuestro “conocimiento”, lo cual implica que ante un mismo hecho dos personas puedan hacer interpretaciones diferentes, lo cual significa en definitiva que cada uno va  a tener su propia “verdad”. 

Si volvemos al comienzo de la disertación y teniendo en cuenta los argumentos expuestos hasta ahora, estaría claro que en cierta forma el “conocimiento” de cada uno si influye sobre lo que es considerado como “verdad”.

CONCLUSIÓN

Mi abuela dice; “la ignorancia es muy atrevida”. Como hemos dicho anteriormente, lo que cada uno considera la “verdad”, se basa en su propio “conocimiento”, el cual a su vez está apoyado en sus propias experiencias. Sin embargo, eso en ningún caso justifica que cada uno tenga derecho a tener su propia verdad, de forma que, la verdad sería algo tan relativo y subjetivo como lo son las propias experiencias de cada uno.

Poncio Pilato seguramente, como hemos afirmado, no era ningún ignorante, pero sin lugar a dudas, lo que sí que era es una persona cegada por su propia soberbia. Él, no fue el único que no supo ver en Jesús al mismísimo Dios, la sabiduría plena. Es curioso que a Judas, que era el encargado de administrar el dinero de la primera comunidad de cristianos, y por tanto una persona culta y con “conocimiento”, le ocurriera lo mismo. Judas entregó a Jesús porque nunca fue capaz de ver en él al hijo de Dios. Sin embargo, los otros apóstoles, mucho más incultos,  si fueron capaces de ver en Jesús la plena sabiduría, el máximo conocimiento al mismo Dios, hasta el punto de morir por él y por su causa.

¿Significa esto que cuanto mayor es el conocimiento y cultura de una persona, mayor es su soberbia y menor su capacidad de encontrar la “verdad”? Claramente no, ya que, aunque hay mucha gente así, también hay gente enormemente culta y preparada, como por ejemplo  San Pablo, que es capaz de mantenerse humilde ante su alto grado de conocimiento y por tanto en la búsqueda de la verdad.

La verdad es algo que hay que buscarlo para evitar que se convierta en un concepto relativo.

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