Cuéntame una historia #32

Hola soy Jorge Dumer Trancero.

Te escribo desde el pasado, hoy es 16 de julio del 1969. El mundo esta caótico, unos dicen que va a dar un cambio a la humanidad, otros que todo es mentira y los demás dicen que van a venir una serie de animales llamados ,’extraterrestres’. Yo a todo esto no opino nada y estoy encerrado en mi cuarto imaginándome las posibles caras y formas de aquellos esperpentos. 

Día uno:

Hola, yo aquí estoy encerrado entonces lo que me dicen me lo creo con toda exactitud, y con la gran imaginación que tengo, me invento otra historia mas trágica y me la creo. Hoy han caído trozos de cielo, la gente se esconde aterrorizada, ellos no saben lo que es y dicen que es el cielo; pero yo que soy un tío listo se que el cielo no se puede caer y me he puesto a pensar que parte de los bichos podría confundirse con el cielo. Al principio pensé en los zapatos, luego su sombrero; pero pare y me llame tonto por pensar que un monstruo tendría zapatos y sombreros. Y dejé de pensar estupideces y empecé a pintar extraterrestres para lograr su identidad.

Resultado de imagen de extraterrestre dibujo a lapiz
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Día dos:

Hola, cada vez soy mas hipocondriaco y mi amigo no me contesta el móvil, ¿y si se lo han llevado esos animales? ¿y si el es un bicho de esos? ¿me esta buscando porque me van a coger? ¿me van a comer? ¿los extraterrestres se han comido a mi amigo y vienen a por mi? Párate, me dije yo a mi mismo. ¿estos animales tienen la capacidad de comernos? Mi hermano me decía que no podría averiguarlo, pero yo sentía en mi interior una capacidad sobrenatural, capaz de todo, menos de salir a la calle. Algo me decía que no podía salir ni acercarme a nadie. Y como era habitual dibuje el interior de un extraterrestre para eliminar la duda de si podían comernos o no.

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Día tres:

La gente me empieza a llamarme loco, no como ni bebo nada. Estoy quedándome escuálido y con cara de enfermo por no dormir. Mi madre no puede ni nombrar mi nombre porque rompe a llorar, dice que ha hecho todo lo posible para que de pequeño tuviese amigos y ahora con todo esto, lo he echado a perder. Pero yo no entiendo para que son los amigos si el mundo esta a punto de ser conquistado por una multitud de bichos pegajosos. Ahora que me acuerdo, para ponerte en situación, yo tengo una enfermedad no se muy bien el nombre, que me hace estar mas cerca de la verdad aunque los médicos y especialistas, incluso mi familia, diga lo contrario. Ellos dicen que es una enfermedad me hace hacer estas cosas y imaginarme esto, pero yo soy superior a ellos asique lo que digan y dejen de decir, no me incumbe. 

Día cuatro:

Mi cuarto es un lugar pequeño con una pequeña cama y una mesa. A los extraterrestres seguro que no les gusta y por eso nunca moriré por ellos sino por hambre o sueño o cualquier otra. Mis amigos imaginarios Marcus es malo, es pelirrojo un poco tonto pero me lo paso bien con el, y Fredy un tío bueno, es sonriente, simpático y súper listo aunque de vez en cuando no le saco una razón a sus argumentos. Ellos me dicen  que no pasa nada, que me quedan dos días mas para llegar al gran día. Yo no se cual es el gran día pero voy a trabajar como nunca para llegar a ese día con ganas de proclamarme presidente. Fredy me da ánimos para dormir y ahí es cuando me pongo alado de Marcus que me dice que debo hacer lo que me da la gana sin tener en cuenta lo que dice Fredy y el alrededor.

Día cinco:

Siento a Fredy decepcionado, cada vez se parece mas a mi madre. Y yo dejo de verle tanto, ya no esta alado mío siempre, y yo me siento perdido. Pero ahora que Fredy no esta conmigo, no me va a impedir hacer lo que yo quiero. Y por eso voy a tener en cuenta lo que me ice Marcus. Acabo de escuchar un ruido, perece lluvia, se acercan. Me lo están diciendo. Tengo que gritar por la ventana para que todos se enteren que la lluvia es la manera que tienen ellos para decirnos que están de camino. ¿Ellos vuelan? No se si volaran, pero se que están de camino. No tengo aire para respirar ni fuerza para abrir la ventana. Voy a esperar unos minutos a ver si cojo aire.

Día seis: 

Cada vez me cuesta mas escribir y ya no puedo pintar. No veo las líneas y escribo mal, solo escribo frases porque no me da para mas. Mañana es el día que me llevaban diciendo mis amigos. Los extraterrestres están ya aquí y no puedo moverme. No son como mis dibujos, son mucho peores. Me quieren llevar a otro lugar. Tienen batas blancas y se tapan la boca y la nariz para que no se infecten. Yo no me dejo llevar. No me voy a rendir tan rápido. Estoy agarrada a una silla. Dicen algo de un lugar para que yo me cure. Aparece Fredy y me desata las manos de la silla. Y me llevan a e lugar.

Día siete:

¡Veo blanco, y me han metido tubos por todas partes! Empiezo a dejar de ver, veo a mi madre diciéndome adiós y veo a Fredy ahí también y me da tranquilidad. Adiós.

Después de leer esta explicación de la muerte de Jorge me gustaría dedicarle una serie de palabras en nombre de su familia y conocidos: Jorge era un hombre fuerte, persistente, amable, solidario y con una capacidad de sacarte una sonrisa todos los días, muy cariñoso y por supuesto muy imaginativo, por la enfermedad que tenía. Seguro que llega al cielo con ayuda de ese ángel que tenia que lo llamaba Fredy. Doy gracias por asistir todos a esta iglesia y estoy segura de que Jorge esta encantado con tanta gente aquí. Adiós y hasta pronto.

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