Cuéntame una historia #8: Todo era complicaciones

Todo eran complicaciones.

Miré a la derecha, miré a la izquierda, arriba, abajo… y no, no había nadie, me encontraba completamente sola, en la trinchera del bando enemigo, era el momento de correr, y esconderme, pero… ¿qué iba a hacer una mujer alemana que había huido de casa para intentar acabar con la guerra que con tantas vidas había terminado? .Tenía miedo, no paraba de preguntarme a mi misma porqué había decidido llevar a cabo esa misión, si tenía claro que era un suicidio. Tras esconderme en un lugar oscuro de la trinchera durante toda la noche, desperté, me levanté rápido al escuchar a un grupo de soldados hablando sobre el fin de la guerra, el fin que no veían cerca. Una de las voces de esos soldados me resultó familiar, por eso decidí ir tras ellos. Les seguí durante un periodo largo de tiempo, pero como era de esperar, uno de los soldados se dio la vuelta, por suerte no me vio nítidamente, así que siguió con su camino. Tras este momento de tensión, decidí guardar más distancia entre ellos y yo. De nuevo escuché esa voz que me había resultado familiar anteriormente, pensé que por  eso de acabar con la guerra me estaba volviendo loca. Tras varios momentos de tensión como el ocurrido anteriormente, comencé a pensar que igual no había sido tan buena idea colarme en una trinchera, sola… era inútil lo que había hecho, pero debido a las complicaciones que había tenido para llegar hasta ahí, por lo menos tenía que descubrir cuál sería la técnica que usarían los británicos para intentar derrotarnos, así que tenía que ir con cuidado hasta el núcleo de todo, hasta llegar a quien daba las órdenes, debía conseguir recibir yo misma esas órdenes. Suena fácil, ¿verdad?, pues no, no lo fue. Empezaron los disparos, la trinchera empezó a ser bombardeada, ahí empecé a tener miedo, vi pasar mi vida por delante, me acordé de todo el tiempo que había tardado en llevar a cabo esta misión, y olvidé por completo el motivo principal por el que había decidido realizarla. Me escondí, lloré, me tapé los oídos, y esperé a que ese bombardeo acabara, pero… estaba en una guerra, mejor dicho, en la trinchera del bando enemigo, debía ser consciente de que los disparos, bombardeos, y muertes no acabarían en ningún momento. Cerré los ojos, y pensé: “tu puedes con todo y más”. Sonreí al acordarme de Thom, el hombre del que me había enamorado, y el hombre que esa guerra me había arrebatado, el motivo por el que decidí llevar a cabo esta misión. Con fuerza y ganas me levanté de donde había parado a intentar entender lo que estaba ocurriendo, y ahí llegó la idea, una idea que le daría sentido y base a mi misión. Con cuidado de que nadie me viera me acerqué a uno de los soldados que estaba tiradoen el suelo, repleto de sangre y atravesado por balas. Lo arrastré hasta llegar a un lugar en el que aparentemente nadie podía verme, le quité el uniforme y le tapé con la ropa que yo llevaba, y rápidamente sin que nadie me viera me puse el uniforme del soldado. Cuando terminé de cambiarme, me tocó arrastrar al soldado hasta un lugar en el que nadie pudiera verle.De nuevo estaba asustada, me encontraba en medio de la trinchera, rodeada de soldados que podían reconocer que no era un soldado, o peor, que era una mujer.Si parecía que hasta ahí las cosas habían sido complicadas, es que no era consciente de lo que estaba por venir.

– ¡Eh tu, soldado!- grito un hombre mirándome fijamente- están atacando la parte este de la trinchera, ¿se puede saber que hacías ahí metido?

Cuando estaba segura de que ese hombre se estaba dirigiendo hacia mí, las piernas me empezaron a temblar, no sabía que decir ni que hacer, no sabía si seguir sus órdenes o simplemente correr hacia otro lado, pero sabía que si corría hacia el lado contrario el hombre me pillaría y me mandaría a algún sitio horrible de aquel lugar. Así qué decidí seguir sus órdenes y me fui directa a la parte este. Cuando pasé por delante de él tenía miedo de que se diera cuenta de que era una mujer y encima alemana.  Pasé con cuidado pero…

– ¡Eh soldado!- gritó cuando ya había conseguido avanzar algunos metros, el corazón se me iba a salir por la boca, y las piernas no me paraban de temblar. – no te había visto antes, ¿eres uno de los refuerzos que llegaron esta mañana?

– Así es – dije yo intentando cambiar mi voz.

Después de ese momento, se me pusieron los ojos llorosos, una vez más habían estado a punto de pillarme.

Cuando por fin llegué al lugar de la trinchera en el que estaban bombardeando, un hombre me empujó y me dijo que me agachara y esperara mi turno. Sinceramente no entendía nada, que esperara mi turno ¿para qué? Tras unos minutos escuchando disparos y viendo caer una gran cantidad de cuerpos me tocaba, me tocaba ponerme pegada a la barrera y disparar, pero había un problema, nunca había cogido un arma. Cuando empezaron a disparar sin un mínimo descanso, yo cogí un arma que tenía enganchado en una parte del pantalón, y cuando iba a disparar, pensé: vas a disparar a tu propio país. No quería hacerlo pero sería la única manera de seguir con todo esto. Cuando agarré el arma para disparar y estaba lista para comenzar con ese suicidio, ¡alguien me cogió por detrás! Y gritó algo que no entendí exactamente pero fue algo así como:

– ¡Quéocupe su posición otro soldado, este tiene algo que explicar!

Cuando dijo eso me di cuenta de que era la voz que hasta ese momento me había resultado familiar.

Me llevó hasta la otra punta de la trinchera, a un lugar cercano a donde había escondido el cuerpo de aquel pobre soldado.

– ¿Te resulta familiar este lugar? – preguntó el hombre antes de que pudiera verle la cara.

– No señor- dije con miedo y con la voz temblando.

– No me mientas Alisse.

No sabía que estaba pasando, ¡se sabía mi nombre!, ¿quién era?, necesitaba verle la cara para poder reconocerle. Cuando me dejó en el suelo pude mirarle a la cara, y vi que era James, el chico que me había gustado durante toda la etapa del instituto, no recordaba que era británico. En ese momento seguía teniendo miedo, no sabía que decirle o qué explicarle. Pero no hizo falta que le explicara nada, me dijo que no entendía por qué había hecho esto, pero que seguramente algún motivos tendría, y que me iba a ayudar a salir de ahí.

– No lo entiendes, no quiero salir de aquí, solo quiero matar a quien me quitó a mi marido.

– Eso no es posible Alisse, porque aquí hay miles de soldados, y nunca sabrás quién lo mató, o si ese soldado también está muerto. Te ayudaré a salir de aquí, porque si no te matarán

Tras escuchar esas palabras comprendí que tenía razón, que la venganza no me iba a servir de nada, porque igualmente me matarían.

Aprovechamos ese momento en el que no había nadie en la parte norte de la trinchera para que James me ayudara a escapar, pero… alguien me gritó que me bajara de ahí y que volviera a la parte este de la trinchera. Cuando miré a aquel hombre vi que era quien me había dicho anteriormente que debía ir a la parte este. Así qué con la cabeza hacia abajo seguí sus órdenes, y James y yo nos fuimos hacia la parte este.

Cuando llegamos, de nuevo me dijeron que me preparara que me iba a tocar, en ese momento entendía todo, sabía que era un suicidio, así qué pensé que todo acabaría ahí.

Llegó el momento, me tocaba ponerme en la barrera y disparar hasta que alguien me matara y tuviera que ocupar mi lugar otro soldado. Me preparé rápido, saqué el arma lo apoyé en el muro de tierra que estaba pegado a la barrera humana de soldados. Me puse a disparar, me caían las lágrimas, me sentía la peor alemana del mundo por disparar a los soldados de mi propio país. Lloré y lloré, hasta que se me nubló la vista, no sabía hacia donde disparar ni si me venía alguna bala que debía esquivar, y fue en ese momento en el que noté como una bala iba atravesando poco a poco mi corazón y cómo poco a poco me iba desangrando, y ahí fue cuando… ¡CORTEN!, bien hecho equipo, mañana continuaremos con el rodaje. 

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