un micorrelato

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Un microrrelato es un relato muy breve

1. Sé breve: unas líneas (por norma general entre cinco y doscientas palabras)..

2. Debe contener una historia: si un texto contiene un número muy reducido de palabras pero no narra una historia no es un microrrelato.  Así que primero tienes que pensar la historia completa

3. Condensa: no se trata de resumir la historia. Consiste en sugerir al lector para que sea él quien rellene los huecos, quien imagine todo lo que no contamos.

4. Que escribo?: Tenemos que encontrar el momento clave de la historia que ha de ser mostrado en el microrrelato. Si no tienes claro qué momento elegir para contar tu microrrelato, prueba con el clímax. ¿Cuál es el momento álgido de la historia? Seguramente con la respuesta podrás construir tu texto.

5. Cada palabra es importante. Tienes que causar sensaciones en el lector con tan solo un puñado de palabras:  has de elegirlas bien

6. Dale al lector algo en lo que pensar: ha de impactarle de manera que su imaginación no se detenga ahí, sino que siga trabajando una vez haya concluido la lectura.

7. Usa un giro final: Una buena forma de dejar ese poso en el lector es a través del giro final, como en el siguiente ejemplo de Stace Budzko, titulado “Por qué yo no uso agenda”: “Escrito en su calendario en el día de la muerte de mi padre, dos palabras: llamar hijo”“.

Este giro también puede funcionar del mismo modo que los chistes, explicando todo lo que hemos leído anteriormente, como en el siguiente microrrelato de B. Mistoda: “No quise continuar con mi investigación sobre el cáncer porque me di cuenta de que, incluso aunque podría haber acabado por perfeccionar la cura, nunca le habrían puesto mi nombre, Eddie Spaghetti”.

Otra solución es dejar un final abierto, una frase que invite a la reflexión o lanzar una pregunta al aire para dar al lector algo en lo que pensar.

8. No te olvides del título: leer el título entiende lo que ha ocurrido en la historia.

Ejemplos de microrrelatos (si te das cuenta, nos cuenta una historia completa).

  • El Dinosaurio, de Augusto Monterroso: Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí.
  • Sin título, atribuido a Ernest Hemingway. Vendo: zapatos de bebé, sin usar.
  • Autopsia, de Luciano Daniele: No tenía rastros de haber sido feliz.
  • El hombre invisible, de Gabriel Jiménez Emán. Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
  • El último hombre, de Fredric Brown. El último hombre sobre la tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta.
  • Microrrelatos, de Andrés Neuman. Se despertó recién afeitado.
  • Sin título, de Álvaro Aranda. Soñé que me había despertado y, en la confusión de la noche, me dormí en mis sueños.